SOLEARES DEL VINO SOL
Voy a ti, venenciador,
que quiero de tu venencia
un vino que sepa a sol.
Quita el tapón de la bota,
huele con placer la flore
introduce la venencia
en la oscuridad del sol.
Logra que sus rayos fuljan
con la luz del resplandor
que fosforece en el aire
trasparente como el sol.
Déjame mirar el oro
amarillo y juguetón
como el agua en la marisma
cuando la acaricia el sol.
Y llevármelo a la boca,
suavemente y con amor,
mientras me llega su aroma
de levadura y de sol.
Un cante y un son,
de bota en bota,
oliendo a sol.
Juan Velasco.
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